LA RUTA DE LA SEDA

La Ruta de la Seda conectó civilizaciones y unió personas y culturas de todo el mundo durante miles de años, permitiendo no solo un intercambio comercial sino una interacción de ideas y culturas que ha dado forma a nuestro mundo de hoy.

La Ruta de la Seda no fue en realidad una única ruta, sino una red de rutas comerciales a través de la tierra y el mar que abarcaron gran parte del mundo desde la prehistoria hasta la actualidad, durante las cuales personas de diferentes culturas, religiones e idiomas se encontraron, intercambiaron ideas e influyeron mutuamente.

 

Silk Channel nace para ofrecer información, bucear en la historia y promocionar turística y económicamente a los países de la Ruta de la Seda. Buscamos una audiencia mundial a lo largo de miles de kilómetros unidos por este hito histórico.

La Ruta de la Seda tiene diversas vertientes: turística, económica, cultural, patrimonial, de ocio, deporte o festivales.

Mujer artesana

La artesanía tradicional, como el tejido de seda, los rituales sociales como las celebraciones de Nowruz y los eventos deportivos como exhibiciones de equitación, surgieron durante milenios a través del continuo intercambio e interacción a lo largo de las Rutas de la Seda, y su vitalidad hoy es un testimonio de esta notable historia, tradiciones que a menudo se transmiten de generación en generación durante siglos.

 

Lonja de Valencia
Lonja de Valencia

Aproximación histórica

La Ruta de la Seda fue una red de rutas comerciales organizadas a partir del negocio de la seda china desde el siglo I a. C., que se extendía por todo el continente asiático, conectando a China con Mongolia, el subcontinente indio, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África. Sus diversas rutas comenzaban en la ciudad de Chang’an (actualmente Xi’an) en China, pasando entre otras por Karakórum (Mongolia), el Paso de Khunjerab (China/Pakistán), Susa (Persia), el Valle de Fergana (Tayikistán), Samarcanda (Uzbekistán), Taxila (Pakistán), Antioquía en Siria, Alejandría (Egipto), Kazán (Rusia) y Constantinopla (actualmente Estambul, Turquía) a las puertas de Europa, llegando hasta los reinos hispánicos en el siglo XV, en los confines de Europa y a Somalia y Etiopía en el África oriental.

Gur E-Amir, Uzbekistán

El término “Ruta de la Seda” fue creado por el geógrafo alemán Ferdinand Freiherr von Richthofen, quien lo introdujo en su obra Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda, en 1877. Debe su nombre a la mercancía más prestigiosa que circulaba por ella, la seda, cuya elaboración era un secreto que solo los chinos conocían. Los romanos (especialmente las mujeres de la aristocracia) se convirtieron en grandes aficionados de este tejido, tras conocerlo antes del comienzo de nuestra era a través de los partos, quienes se dedicaban a su comercio. Muchos productos transitaban estas rutas: piedras y metales preciosos (diamantes de Golconda, rubíes de Birmania, jade de China, perlas del golfo Pérsico), telas de lana o de lino, ámbar, marfil, laca, especias, porcelana, vidrio, materiales manufacturados, coral, etc.

Danxia, en la Ruta de la Seda
Danxia, en la Ruta de la Seda

En junio de 2014, la Unesco eligió un tramo de la Ruta de la Seda como Patrimonio de la Humanidad con la denominación Rutas de la Seda: red viaria de la ruta del corredor Chang’an-Tian-shan. Se trata de un tramo de 5000 kilómetros de la gran red viaria de las Rutas de la Seda que va desde la zona central de China hasta la región de Zhetysu, situada en el Asia Central, incluyendo 33 nuevos sitios en China, Kazajistán y Kirguistán.