Si usted ha decidido conocer las fallas de Valencia en el primer año de ser declaradas por la Unesco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sepa que ha tomado una decisión acertada, ya que le permitirá conocer una fiesta llena de rituales en la que podrá disfrutar del arte efímero, la sátira, la música, la pirotecnia, la cultura del fuego, la indumentaria tradicional, la literatura popular, la gastronomía específica y muchas cosas más.

Un primer consejo, amigo turista: deje aparcado el coche (el centro histórico y más de la mitad de las calles están cerradas al tráfico del 16 al 19 de marzo) y póngase un calzado cómodo, pues hay que caminar mucho para ver el mayor número de actos posibles.

Aunque desde el 1 de marzo, la ciudad ya está impregnada de ambiente fallero (la fiesta es un gen propio de los valencianos), los días grandes de la semana fallera comienzan el 15 de marzo con la “plantà” de las fallas infantiles.

Esa misma noche, después de la Nit de l’Alba, un disparo de palmeras de fuegos artificiales desde todas las demarcaciones a las 24.00 horas, todavía tendrá tiempo de ver cómo artistas y falleros dan los últimos retoques a los monumentos grandes, que deben estar completamente terminados a las 8.00 horas del día 16.

La jornada festiva empieza a las 8.00 de la mañana. Si a esa hora no se ha levantado aún y desde la cama oye explosiones en la calle, no se asuste. Es la “despertà”, un ritual en el que los falleros y falleras que todavía no se han acostado (o que han tenido la fuerza de voluntad de levantarse temprano) van lanzando cohetes de forma insistente por la calle con el acompañamiento de música de banda. Le recuerdan que se inicia una jornada repleta de actos.

A las 9.00 horas iniciaremos la ronda de visitas a los monumentos falleros. Le recomendamos las fallas de la sección Especial (las de mayores dimensiones y presupuestos más altos). El itinerario parte de la estación del Norte y recorre las fallas de Convento Jerusalén, plaza del Pilar y Na Jordana. Si quiere conocer más a fondo la temática de la falla, puede comprar “el llibret”, publicación específica de cada comisión con la explicación de su monumento, o una revista con todos los bocetos de las fallas de Valencia.

Mientras atraviesa el barrio del Carmen puede hacer un alto para tomar un “almuerzo valenciano” (bocadillo al gusto, cacahuetes, cerveza o refrescos y un “cremaet”, que es la forma en que los valencianos llamamos al carajillo).

Con fuerzas renovadas y bordeando dos grandes museos (el IVAM y al Centro Cultural de la Beneficencia, que puede visitar si tiene tiempo), llegaremos a la demarcación de Corona, el mejor exponente de las fallas innovadoras, aquellas que se alejan de la estética tradicional y buscan nuevas formas de expresión más acordes con las tendencias artísticas actuales.

Desde allí acudiremos a la plaza del Ayuntamiento para ver la falla más representativa de la ciudad. Este año tiene por lema “Ca la trava” (un juego de palabras con el apellido del arquitecto Calatrava, con importantes obras en Valencia) y nos ofrece una visión sarcástica de los proyectos nunca realizados y de las trabas que dificultan el desarrollo social y cultural de la ciudad.

Un miembro de la pirotécnia Zarzoso, de la localidad castellonense de Altura, controla el disparo de la mascletá de hoy en la plaza del ayuntamiento en el día en el que se ultima el montaje de las fallas para tenerlas preparadas esta medianoche, la noche de la 'plantá'. EFE/Manuel Bruque.
Un miembro de la pirotécnia Zarzoso, de la localidad castellonense de Altura, controla el disparo de la mascletá de hoy en la plaza del ayuntamiento en el día en el que se ultima el montaje de las fallas para tenerlas preparadas esta medianoche, la noche de la ‘plantá’. EFE/Manuel Bruque.

En este mismo emplazamiento, y a las 14.00 horas, podremos disfrutar de la mascletà, un ritual pirotécnico en el que, en menos de siete minutos, se disparan unos 150 kilos de material pirotécnico con impresionantes “terremotos terrestres” y “bombardeos aéreos” que dejan boquiabiertos a propios y extraños.

A las 14 horas puedes disfrutar de la tradicional mascletà, una explosión (literal) de sonido que pone los pelos de punta

El reloj marca las 14.30 horas. Es hora de degustar una buena paella, regada con vino valenciano en una terraza del centro histórico de la ciudad. Además de su estómago, sus pies le agradecerán este descanso.

Por la tarde puede ver las fallas del ensanche (como Almirante Cadarso-Conde de Altea, Grabador Esteve-Cirilo Amorós y Maestro Gozalbo-Conde de Altea). Si además hace el recorrido el 19 de marzo, a las 19 horas se celebra en esta zona un vistoso desfile de moros y cristianos.

A partir de las 18.00 horas volveremos a la calle San Vicente para presenciar la Ofrenda de flores, que finaliza en una plaza de la Virgen que rebosa de ramos y canastillas de flores. Durante el desfile podremos deleitarnos con la rica indumentaria tradicional, con telas de seda, aderezos y peinetas que reproducen modelos de los siglos XVIII y XIX.

 

Chocolate y buñuelos

Para merendar, no olvide tomar chocolate con buñuelos. Hay algunas cafeterías históricas en la plaza del Reina. Ojo, que no le engañen: los auténticos buñuelos son de calabaza y han de tener un color rojizo-oscuro (cuanto más oscuro, más cantidad de calabaza contienen).

A partir de las 20 horas es el momento de visitar el barrio de Ruzafa para ver sus espectaculares calles iluminadas y contemplar otras dos fallas de Especial muy próximas entre sí (Sueca-Literato Azorín y Cuba-Literato Azorín).

Después de cenar hay que acercarse al jardín del Turia para presenciar, a partir de la una de la madrugada, los castillos de fuegos artificiales (la Nit del Foc en la noche del 18 al 19 de marzo).

Varias personas toman un café esta tarde en una terraza junto a la falla de la plaza del Mercado Central. Las fallas comienzan a tomar las calles de la ciudad para estar lista y montadas el próximo martes quince de marzo. EFE/Manuel Bruque.

A partir de las 2.00 horas de la madrugada las verbenas podrán a prueba su resistencia física. Encontrará música en directo o disco-móvil para poder bailar mientras toma un cubata o un gintónic ante la atónita mirada de los ninots de la falla.

Si se queda en Valencia hasta el 19 de marzo, podrá disfrutar de la Cabalgata del Fuego (19 horas, en la calle Colón) y del principal ritual de las fallas: la cremà, el fuego destructor de todo lo criticado y que permite que la fiesta renazca de sus cenizas. Las fallas infantiles son pasto de las fallas a partir de las 22 horas y las grandes a partir de las 24 horas.

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