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La Ruta de la Seda y las Fallas de València

5 septiembre, 2019

Una parte del patrimonio cultural inmaterial de Valencia es precisamente sus fiestas patronales: las Fallas. Unas fiestas que, además de haberse convertido en el principal punto económico para la capital del Turia, son Bien de Interés Cultural desde 2012.

El sector de la seda está estrechamente relacionado con la festividad de las fallas de Valencia. Este vínculo yace en el empleo de la seda procedente de la ruta de la Seda para la elaboración de la indumentaria valenciana típica fallera.

Y es precisamente este interés por la identificación de la Ruta de la Seda con las fiestas típicas valencianas por antonomasia, el que genera especial atracción de visitantes extranjeros que desean conocer tanto la cultura valenciana como aquellos puntos clave del itinerario de la Ruta de la Seda.

Las Fallas de Valencia

La tradicional fiesta de las Fallas de Valencia se celebra en marzo. Consta de diferentes monumentos que se colocan uno en cada barrio de la ciudad creados con ninots caricaturescos que ofrecen comentarios de sobre temática social y política de cada momento histórico.

Del 14 al 19 de marzo la ciudad de Valencia se llena de luces, música, petardos y ambiente festivo para conmemorar la llegada de la primavera, con la tradicional quema de los ninots al final de las fiestas, en concreto el día 19 de marzo, festividad de San José y que simboliza la purificación y el rejuvenecimiento de la actividad social de la comunidad.

Vínculos históricos entre España y las rutas de la seda

España ha sido el punto clave por el cual las Rutas de la Seda europeas han podido extenderse hacia el continente americano. Así, la industria de la Seda aterriza en España con la civilización árabe desde el emplazamiento de la dinastía omeya en la primera mitad del siglo VIII. Los reinos cristianos del Mediterráneo, y en este caso destaca Valencia, tuvieron un papel muy importante como centros de distribución de la seda.

De este modo en 1479 se constituyó en la ciudad de Valencia el ‘Gremio Velluters’ una emblemática corporación artesanal que se encargó de innovar y difundir nuevas técnicas textiles a través de la Península Ibérica. Técnicas que llegaron a ciudades castellanas como Toledo, pero también a partes de Andalucía como Sevilla, Granada y Córdoba, entre otras.

El ‘Gremio Velluters’ adquirió una notable importancia como punto clave en la ruta de la seda, tal fue su popularidad que en 1686 llegó a obtener ciertos privilegios reales, que le permitieron adoptar un nuevo, pero también prestigioso nombre: ‘El Colegio Mayor Art Silk’ que ofreció un fiel reflejo de la expansión de la seda valencia, la cual, alcanzó en el siglo XVIII un periodo de esplendor. El Reino de Valencia se convirtió así en el mayor productor de materia prima española y centro de fabricación de la seda.

Tras la Reconquista cristiana se reestructuró la actividad manufacturera que se extendió aún más a los Reinos de Valencia y también de Murcia, convirtiendo a estas poblaciones en las áreas productoras más importantes en cuanto a materia prima se refiere de la Península Ibérica.

Asimismo, los Reyes Católicos también favorecieron el desarrollo de la industria de la seda en la capital de España y satisfacer las demandas de élite española de Valencia y otros territorios.

Valencia como itinerario de las rutas histórica de la seda marítima y terrestre

Cuando se produjo la conquista árabe, las principales carreteras procedentes de Siria llegaban a España a través del norte de África. Y después de que en los siglos XIV y XV el comercio por mar fuera estimulado por Italia, Venecia y Génova, y que en los posteriores siglos XVI y XVII el comercio de la seda y principal centro de producción se asentaron en lo que fuera la capital de España, Toledo.

No obstante, durante el siglo XVI fue precisamente la capital del Turia, Valencia, la que se posicionó en el mercado como un polo opuesto y también financiero con diferentes líneas navieras que guardaban cierta relación con los más importantes centros industriales del momento que eran: Génova, Venecia, Toscana y Portugal.

Y así fue como el legendario para entonces Puerto de Valencia intervino como principal escala intermediaria que propició una bienaventurada comercialización de la seda confeccionada precisamente en la propia ciudad mediterránea.

Tiempo después y resultado este impulso comercial las telas de seda se comenzaron a exportar a diferentes países estadounidenses mediante galeones, pero también flotas que iniciaban el viaje desde Cádiz o Sevilla.

Entrados en el siglo XVIII y en consecuencia a dichos acontecimientos, Valencia y Madrid se postularon como principales referentes y productores de la seda, cuyos tejidos se comercializaban ampliamente en el resto de ciudades españolas.

Monumentos valencianos relacionados con al Ruta de la Seda

La lonja de la Seda

Fuente: unesco.org

La Lonja de la Seda es un emblemático edificio valenciano que fue construido entre 1482 y 1533 con la finalidad de comercializar la seda. Es sin lugar a dudas una obra maestra de la arquitectura gótica tardía, con su hermosa Sala de Contratación que denota tanto el poder como la riqueza de la capital del Turia en los siglos XV y XVI.

Colegio Art Silk

Fuente: unesco.org

La institución fue fundada como seda del antiguo y originario Gremio Velluters en el año 1479 con el auge de la producción de la seda en Valencia.

Fue adquirido en 1494 con un enorme huerto y más tarde sometido a numerosas restauraciones durante el siglo XVI y XVII, pero muy especialmente en el siglo XVIII, de ahí su marcado carácter barroco.

Asimismo, en 1985 el histórico edificio fue declarado monumentos histórico- artístico de carácter nacional. Por todo ello, la Generalitat Valenciana le otorgó el título de colección permanente del museo, mostrando los emblemáticos trajes de fallera de las Fallas.